Ahorrar electricidad de cara al invierno

Se acaba el verano, dejamos atrás las olas de calor, los días de luz interminable y los resfriados por el contraste entre las casas con el aire acondicionado a tope y el tremendo calor del exterior. Después de comprobar el alcance de las facturas de estos meses, es el momento de mudar nuestras costumbres de cara al otoño, para llegar a un invierno en el que lo único que esté pelado sean los árboles y no nuestro bolsillo.

Uno de los primeros puntos que debemos revisar es la potencia contratada. Son muchas las personas que siguen pensando aquello de “mejor que sobre que no que falte” en lo referente a la potencia contratada, para evitar picos de consumo que hagan saltar los plomos. Pero la realidad nos dice que tener una potencia mal contratada, es decir, por encima de lo que consumimos, puede llegar a doblar el importe de la factura. Hay que revisar la tarifa y aprender a evitar esos momentos de picos, aprendiendo a pautar el funcionamiento de las máquinas para no usarlas todas a la vez.

También tenemos que aprender a racionalizar el uso de los electrodomésticos, ya que un mal uso de los mismos puede significar un sobre coste de entre el 15 y el 40% de la factura de la luz. Por ejemplo, hay que evitar tener la nevera abierta mucho rato, evitar introducir en ella alimentos calientes y no configurarla por debajo de los 4º o los -16º en el congelador. También tenemos que llenar siempre la carga de la lavadora y usar programas de lavado en frío. Y, sorprendentemente, se ahorra más lavando con el lavavajillas que a mano, sobre todo si lo hacemos con agua caliente.

Acostrumbrarse unas temperaturas menos elevadas. No se trata de pasar frío, sino de vivir con unas temperaturas que nos permitan estar confortables sin derrochar energía. En invierno, lo ideal es mantener los hogares entre los 21 y los 22º.

Los gastos camuflados, estos son nuestros grandes enemigos. Hay que controlar todos los aparatos que se quedan en stand by, para ello conectaremos estos aparatos a regletas con botón, para poderlos apagar por completo cuando no los utilicemos. También tenemos que acostumbrarnos a bajar el termostato cuando ventilemos la casa y cuando salgamos de ella. Tenemos que calcular la relación entre la temperatura que queremos en casa y la posición del termostato.

Y a estos consejos sumamos el rey de todos los consejos: hay que apagar las luces al salir de la estancia. Siguiendo estos consejos e incorporándonos a nuestra rutina, pasaremos un invierno más agradable y sostenible para nuestros bolsillos y el medio ambiente.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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