¿Ahorra energía el cambio de hora?

Como todos los años, el último domingo de octubre nos sirve como bisagra entre el horario de verano y el de invierno. Durante esa madrugada nos toca atrasar una hora nuestros relojes para aplicar un cambio de hora que, supuestamente, nos ayudará a conseguir un ahorro en el gasto de energía y, por consiguiente, en nuestros bolsillos, pero ¿es así?

Varios estudios realizados por la Comisión Europea y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) indican que, en un país como España, este cambio puede suponer un ahorro de 300 millones de euros. A pesar de estos datos, son varias las voces y organizaciones que cuestionan estas declaraciones.

Entre los argumentos que discrepan, se encuentran los que nos explican que mientras que las empresas y familias que madrugan sí ahorran al necesitar una hora menos de iluminación, las que trabajan más allá de las 6 de la tarde y en todas las casas en general, la noche llega una hora antes, gastándose por la tarde lo ahorrado por la mañana. Y a estos ejemplos se suma el de las empresas que abren a las 9 o 10 de la mañana, que no ahorran nada y gastan más por anochecer antes, por lo que el cambio de hora les perjudica.

Por otra parte, desde la Comisión Nacional por la Racionalización de los Horarios Españoles, nos señalan que para que haya una verdadera repercusión en el ahorro energético, el país debe tener el huso horario de Londres, Portugal y Canarias, que es el que le corresponde por cercanía de acuerdo con los meridianos. Peor este cambio tampoco sería suficiente si no se acompaña de modificaciones sociales para evitar el despilfarro de energía. Esto se conseguiría acortando las pausas para el café que realizan muchas empresas y dedicando no más de ¾ de hora para comer para conseguir una jornada que finalice sobre las 16:30-17:00.

Está comprobado que las empresas que aplican estos horarios racionalizados logran aumentar la productividad, facilitan la conciliación de la vida laboral y personal del trabajador y consiguen una importante reducción del gasto energético y de materiales.

Como hemos dicho al principio, el IDAE estima que el ahorro de 300 millones de euros que propicia el cambio de hora entre marzo y octubre, es una cifra potencial. Para alcanzar ese ahorro realmente, sería necesario aplicar no solo un comportamiento más racional y sostenible de los horarios en empresas y hogares, sino acompañarlo del uso de tecnologías de ahorro en iluminación por aprovechamiento de la luz natural, como sensores de luz que se enciendan, apaguen y regulen en función de la luz natural.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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