En España se empiezan a poner en marcha planes que apuntan hacia una sociedad en la que sus ciudades sean lo más sostenibles posible. Es el caso de las nuevas reglamentaciones sobre autoconsumo y a favor de las energías renovables. Esto, es un semillero de nuevas oportunidades para convertir las ciudades en corazones energéticos sostenibles.

Uno de los primeros movimientos para aprovechar bien la energía y ser sostenibles, es el transporte eléctrico y compartido. Muchas ciudades ya cuentan con flotas de coches, motos y patinetes eléctricos para compartir, y muchos vehículos de reparto ya son híbridos o eléctricos. Además, los ayuntamientos empiezan a presupuestar para lograr flotas de buses eléctricos. El punto débil: la falta de red de puntos de recarga y la duración de las baterías, aunque esto se está solucionando a pasos agigantados.

Por otra parte, proyectos como el Energy Flow Concept en Madrid, buscan soluciones para aprovechar edificios y aparcamientos realizando reformas eficientes creando, por ejemplo, aparcamientos que darán plazos preferentes a los vehículos de bajas emisiones y puntos de recarga con personal que moverá los coches cargados.

Otro elemento aprovechable de una ciudad para generar energía limpia es el tráfico, y esto va más allá de alimentar semáforos y señales luminosas con energía solar. Hablamos de tendencias como Energy Harvesting, que recolecta energía allí donde se genera naturalmente y la destina a otros usos. Esto existe en las storm stop, unas paradas de bus de Reikiavik que cuentan con molinos de viento en los techados o en Estambul, donde un sistema similar recupera energía del aire que levanta el tráfico.

También se pueden usar otras alternativas como las tuberías de agua. De echo, ya existen empresas que investigan el modo de hacer realidad la generación microhidráulica con las tuberías con flujo de agua que tengamos cercanas. Además, al tener cerca el punto de generación, desaparecen los costes de infraestructura y las pérdidas en el transporte de energía.

Finalmente, ha llegado el momento de que los Ayuntamientos y comunidades de vecinos se empoderen con la autogeneración de energía aprovechando las cubiertas de los edificios e incluso las incineradoras de todo tipo. Además, los barrios y comunidades pueden aunarse para volcar todo lo generado a la red y que esto se aproveche por todos.

Para lograrlo, es clave la digitalización, el acceso al software y que las compañías liberen los datos agregados sobre los usuarios para que otras empresas puedan trabajar con ellos y gestionarlos de forma inteligente. Con esta gestión inteligente de datos más el uso de tecnologías IoT, la smart city está al alcance de nuestras manos.

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Escrito por Electroclub

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