CÓMO AHORRAR EN CLIMATIZACIÓN

La calefacción y los aires acondicionados son unos elementos que puede que no usemos todo el año, pero sí son los responsables de que se dispare el importe de la factura de la luz. Aunque no solo de dinero se trata, el mal uso que les damos, los aparatos de baja eficiencia y la falta de mantenimiento, resultan en una mala eficiencia energética. Conseguir un buen equilibrio entre eficiencia, gasto y comfort para todos, tanto en invierno como en verano, puede resultar una odisea, especialmente si hay que ponerse de acuerdo en oficinas, pero no es una tarea imposible.

-Modelos eficientes. Fíjate en la etiqueta energética. Esta calificación responde a unas guías europeas y, gracias a ella, podrás saber si el aparato es energéticamente eficiente o no. Los más eficientes tienen las letras A y B y son de color verde; los de eficiencia media tienen las letras C, D y E y son de color naranja y los menos eficientes tienen las letras F y G y van en color rojo. Asegúrate de que te haces con los del tramo verde o naranja. Aunque cuesten un poco más de dinero, el ahorro en la factura es considerable

-Estudia la zona antes de instalar. Si se trata de la climatización en empresa, divide su función en zonas independientes de regulación y programación. Ten en cuenta la actividad que se realiza en cada área, el horario y frecuencia de uso del área, así como la orientación de la zona para no sobrecalentar los aparatos.

-Instala un termostato (y déjalo en paz). Tener un termostato aumenta la eficiencia de tu instalación, gracias a él tendrás una temperatura constante en todo el hogar, siempre y cuando lo dejes tranquilo. La temperatura recomendada tanto en invierno como en verano está entre los 22 y los 25 grados. Ponerlo unos grados por encima o por debajo no conseguirá que el local se enfríe o caliente antes, pero sí conseguirá incrementar el gasto un 8% por cada grado de diferencia. Deja el termostato y date tiempo para aclimatarte a la temperatura al entrar a la estancia.

-¿Ya tienes termostato? Consigue uno con temporizador. Así podrás programar las horas de encendido y apagado y evitar la tentación de subir y bajar la temperatura por encima de lo recomendado. Tu bolsillo y el planeta lo agradecerán.

-Usa la sabiduría de toda la vida: Airea la casa por la mañana o la noche en verano,, a medio día en invierno. Cierra persianas y cortinas de día en verano y todo lo contrario en invierno, etc. Los consejos de tu madre sirven para contener el calor o el frío dentro de casa. Y si a esto le sumas un buen aislamiento de ventanas, puertas y fachada, solo necesitarás activar la climatización durante los momentos en los que realmente sea necesario.

Con un poco de planificación y cambio de hábitos conseguirás reducir el importe de tu factura de la luz y contribuirás al cuidado del planeta. Bolsillo feliz, Tierra feliz.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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