Crear energía con vibraciones ambientales

En nuestro día a día cada vez es más común convivir y usar múltiples sensores y aplicaciones móviles que nos facilitan tanto nuestras actividades personales diarias como nuestra vida en la ciudad: sensores térmicos, de polución, tráfico… Estos aparatos requieren ser cargados eléctricamente y, pensando en soluciones ecológicas y sostenibles para ello, se ha creado un microdispositivo que es capaz de recargar estos elementos extrayendo energía de las vibraciones ambientales.

Con el auge del Internet de las Cosas (IoT), muchos de estos elementos ya son capaces de conectarse a redes sin hilos y proporcionar todo tipo de información y servicios, convirtiéndose en una gran solución para conseguir vivir en smart cities donde, por ejemplo, el consumo de agua y energía sean más eficientes. De hecho, se espera que en 10 años haya una red global con millones de sensores. Y aquí aparece el problema ¿cómo cargarlos eficientemente?

Para responder a esta pregunta nació el proyecto europeo SINERGY, que ha desarrollado un dispositivo con un tamaño inferior a una moneda de un céntimo capaz de obtener la energía suficiente para recargar la batería de un sensor de dimensiones reducidas. Este microdispositivo funciona aprovechando vibraciones de muy baja intensidad: maquinaria, ambientes industriales, circulación de vehículos, etc. imperceptibles para nosotros incluso si apoyamos las manos sobre los objetos que las generan.

Estos dispositivos funcionan bajo los principios del “energy harvesting” (recolección de energía), que consiste en que el dispositivo permanece dormido mucho más tiempo del que está despierto; recoge datos, los procesa y los transmite. Unas operaciones que se realizan en milisegundos. Esto significa que la energía se recolecta poco a poco y se usa en un corto impulso cuando hay una acumulación suficiente. Además de la energía generada por las vibraciones, el proyecto SINERGY también ha trabajado en la creación de un microgenerador termoeléctrico que es capaz de convertir flujos de calor en pequeñas cantidades de energía eléctrica.

El coste de la fabricación de uno de estos dispositivos es de 5 euros pero, según los estudios realizados, podría estar por debajo de los 2 euros, empleando otras tecnologías más flexibles. Además, el precio unitario disminuiría al aumentar el número de dispositivos fabricados. También han desarrollado micro-baterías con capas finas para disminuir su resistencia eléctrica, así como una superficie efectiva muy alta para obtener una larga duración y que sus materiales y procesos sean compatibles con el silicio.

Un proyecto desarrollado para no solo conseguir vivir en una ciudad inteligente, sino que consiga esta meta con el menor impacto ecológico posible.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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