El futuro tecnológico del coche eléctrico

Probablemente, dentro de no muchos años, en España no se podrá circular con vehículos de gasolina o gasóleo. Esto plantea un escenario en el que las miradas están centradas en el desarrollo de los coches eléctricos.

Los motores de los coches eléctricos son mucho más eficientes que los tradicionales, puesto que convierten en movimiento el 90% de la energía que reciben, frente al 30% de los de combustión. Además, son limpios, silenciosos, fáciles de fabricar y de mantener.

Eso sí, estos no existen sin las baterías de ion-litio que son una solución insuficiente para las necesidades actuales a pesar de que se han desarrollado hasta ofrecer una densidad energética aceptable, su durabilidad ha aumentado notablemente y mantienen hasta un 90% de su capacidad pasados 5 o 6 años.

Por si fuesen pocas su limitaciones, según un estudio emitido por el Instituto del Medio Ambiente de Suecia, fabricar una sola batería de iones de litio de 100 kWh (la de la versión superior del Tesla Model S), supone la emisión de entre 150 y 200 toneladas de CO², debido a la dificultad para extraer los materiales. Esto es lo mismo que conducir un coche de gasolina durante 8 años.

Lograr salvar este y otros inconvenientes como la lentitud en la implantación de una red de recarga y la todavía insuficiente densidad energética de este modelo de baterías, ha hecho que la industria del automóvil se prepare para el gran cambio: que dejemos de tener coches. Todo sin dejar de desarrollar y buscar alternativas a las baterías de iones de litio, para que los coches que usemos, sean más eficientes y sostenibles.

Entre estas tecnologías que están estudiando y, en algunos casos, desarrollando, podemos destacar las siguientes:

  • Litio y azufre. Pesan menos, almacenan más energía y son más sostenibles. Actualmente, sus principales problemas son la inestabilidad química del azufre, que degrada el electrodo, y su mala conductividad

  • Litio metal. Su densidad energética duplica la de los iones de litio y usa un electrodo de grafeno. Asimismo, logra reducir el tiempo de recarga considerablemente

  • Electrolito sólido. Emplea un conductor de electricidad sólido, por lo que se evita la corrosión. Además, duplica la densidad energética y la recarga es hasta 6 veces más rápida.

  • Litio-oxígeno. Su densidad energética multiplica hasta por 15 la de las baterías actuales gracias al uso del oxígeno. Su problema es la corrosión de su electrodo negativo, que impide recargas continuadas. Está todavía en fase experimental, pero se cree que será la batería del futuro

Estas serán las soluciones del futuro, un futuro en que tendremos coche bajo demanda y donde circular por nuestras carreteras no requerirá de la aplicación de restricciones por exceso de CO².

Electroclub
Escrito por Electroclub

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