La ciudad sostenible empieza en tu casa

Muchas cosas han cambiado desde que nuestra sociedad hizo el cambio del campo a la ciudad. Esto nos ha aportado muchos beneficios como un mayor acceso a servicios básicos, un mayor desarrollo cultural, etc. pero también nos ha traído inconvenientes como una mayor polución y mayores niveles de ruido.

Esto unido al cambio climático que estamos provocando, con años cada vez más calurosos, se traduce en datos como que 9 de cada 10 personas viven en ciudades donde los niveles de polución superan los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Vivimos en ciudades saturadas y consumimos recursos como si no se fuesen a acabar.

Vivimos de espaldas a la naturaleza y cada vez son más fuertes sus avisos de que algo no va bien. Es el momento de empezar a realizar esas acciones que están en nuestras manos para lograr que nuestras ciudades sean más sostenibles y amables con el planeta y con nuestros ciudadanos. No solo se trata de hacer un uso racional del agua, apagar siempre las luces o reciclar, se trata de dar un paso más y de mayor calado e importancia para todos.

Podemos hacer toda una serie de micro acciones tanto en edificios o espacios a construir como en espacios ya edificados. Como hemos dicho, la ciudad sostenible empieza en tu casa. Aquí podemos acometer acciones para ofrecer soluciones sostenibles como mejorar la acústica y el aislamiento térmico sustituyendo ventanas y persianas exteriores.

Otro de los cambios que debemos implementar se encuentra a un nivel más mental, simple a primera vista, peor que es más complicado de conseguir de lo que parece. Se trata de no sustituir elementos que han generado un consumo en su creación, por otros elementos nuevos que sean más sostenibles antes de que los antiguos dejen de funcionar. Puede parecer paradójico, pero debemos esperar a que nuestra bombilla normal, o viejo televisor se estropee o se funda para sustituirlo por productos nuevos más eficientes. Hay que controlar el consumo para reducir el volumen de desperdicios y gasto que hacemos de los recursos del planeta ¡debemos controlar el impulso consumista!

Otra acción es pensar en tener iluminaciones específicas dentro de nuestra casa para reducir el consumo energético. Si vamos a leer un libro necesitaremos tener una luz potente específica y la general de la sala apagada. Y así con el resto de estancias que necesiten varios tipos de iluminación según el uso que le demos. Una iluminación inteligente que acabe con el derroche lumínico en el que vivimos.

Con un poco de sentido común, conseguiremos aportar ese pequeño granito de arena que sí marca la diferencia.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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