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Cómo luchar contra la pobreza energética

En España hay más de 5 millones de ciudadanos que saben que no van a poder mantener una temperatura adecuada en su casa. Desde el inicio de la crisis, la disminución de ingresos en los hogares; el encarecimiento de la energía; la disminución de ayudas y subvenciones; sumado al envejecimiento del parque residencial y a los bajos niveles de eficiencia energética del de nueva creación, han agravado y aumentado el número de personas que no pueden mantener sus domicilios en una temperatura óptima, aquella que va de los 18 a los 20º en inviernos y los 25º en verano. Esto puede desencadenar en graves problemas de salud como pulmonías, asma y bronquitis en invierno y golpes de calor y empeoramiento de enfermedades ya existentes en verano.

¿Cómo se puede solucionar? Hay diferentes medidas que podemos tomar pero, primero podemos ver qué se está haciendo en otros países para tomar referencias que después podamos exigir a nuestro gobierno o apoyar si creemos que van en la dirección adecuada.

En Francia, sin ir más lejos, existen leyes como la Tregua Invernal. Gracias a esta, está prohibido desahuciar a aquellas personas incapaces de pagar por los servicios básicos de su primera residencia durante los meses más fríos del año, y también prohibe cortarles el suministro de luz y gas durante esos meses más duros.

En Croacia existe una ley que perdona una buena parte de las deudas de los servicios básicos a los ciudadanos más vulnerables y, en otros países como Chipre o el estado de California en EE.UU, se promueve y facilita el autoconsumo mediante estaciones fotovoltáicas.

¿Qué podemos hacer nosotros? Lo primero y principal es definir con precisión y urgencia los parámetros que disciernan qué son los hogares vulnerables. Además, conviene establecer grados o categorías dentro de estos parámetros en los que cada tramo vaya asociado con unas ayudas y subvenciones adecuadas que les permitan afrontar tanto los pagos como las mejoras energéticas que precisen.

Una vez establecida esta premisa, llegarían las acciones correspondientes como la prohibición del corte de suministro por impago sin el visto bueno de servicios sociales, que serían los encargados de decidir si el hogar deudor es vulnerable o no, empleando las guías establecidas.

También podemos realizar medidas a nivel estructural, en las que todos podemos colaborar, como la promoción y “despenalización” del autoconsumo y las energías renovables. En un país como España, la mayor parte de la población podría crear gratis su energía desde sus propios tejados.

Debemos apostar por la educación en la eficiencia energética en nuestro día a día. Educar desde las escuelas, pero también desde las universidades y centros de formación profesional. Es allí donde se puede concienciar en la necesidad de realizar rehabilitaciones centradas en lo eficiente, edificios de nueva creación eficientes así como un uso particular eficiente y respetuoso de todos los ciudadanos. La sensibilización y educación es la principal vía a seguir si queremos que la pobreza energética sea cosa del pasado.

Electroclub
Escrito por Electroclub

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