Temper  nos presenta sus nuevos detectores de movimiento con una tecnología basada en la detección de movimientos por efecto Doppler.

Se trata de detectores que poseen un foco emisor que envía ondas de alta frecuencia (fuera del rango de audición humano), y un foco receptor que recibe las ondas que llegan de vuelta. Cuando en la sala no existe ninguna presencia, las ondas son recibidas sin haber sufrido ninguna variación en la frecuencia; en cambio, si existe una presencia, el receptor detecta una variación en dicha frecuencia; en ese momento se encienden las cargas asociadas al detector.

Una de las ventajas de estos dispositivos es que el sensor no necesita «ver» para detectar, por lo que puede estar oculto en falsos techos, dentro de paredes o detrás de objetos no metálicos de poco espesor. Además, el sensor de microondas es prácticamente insensible a la suciedad, en contraste con las lentes PIR, cuyo rendimiento se ve reducido si se ensucian o si están situadas en entornos polvorientos. Este tipo de detectores de movimiento, además, no sufre variación de funcionamiento por cambios de temperatura, siendo así más estable que otras tecnologías.

Algunas de las características más destacables de este tipo de detectores son:

  • Detecta el movimiento de cuerpos independientemente de su temperatura, además no se ven afectados por corrientes de aire o suciedad en el ambiente.
  • El espacio protegido es totalmente volumétrico, pudiéndose adaptar en formas, ángulos y alcances si se respeta la altura de montaje.
  • Son capaces de detectar movimientos a través de cristales y paredes delgadas de materiales no metálicos como madera o ladrillos.

Para su instalación, deben tenerse en cuenta los siguientes factores:

  • Debe respetarse siempre la altura de instalación recomendada para obtener el máximo patrón de detección.
  • No deben ser orientados hacia ventanas ni paredes delgadas ya que pueden producirse «falsas detecciones».
  • Siempre que se emplee más de un detector de tecnología por microondas, deben trabajar en frecuencias distintas para evitar que se produzcan interferencias. Además, hay que evitar instalar equipos enfrentados.
  • La humedad y las vibraciones pueden afectar a su rendimiento.

Entre las aplicaciones más usuales de este tipo de detectores figuran las áreas polvorientas o con suciedad, además de las que presentan con obstáculos, como parkings o almacenes. También las que tienen corrientes de aire o vibraciones o con oscilaciones de temperaturas, las de poca actividad o poco movimiento, así como aquellas otras que, por estética o seguridad, necesitan que los sensores estén ocultos.

 

Más información y contacto en www.grupotemper.com.

Mariana Barrado
Escrito por Mariana Barrado
Responsable de Marketing de Electroclub

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