Termostatos para calefacción: Cómo elegir el adecuado

Con la llegada del otoño se aproximan los primeros fríos y las primeras facturas elevadas por el uso de la calefacción. Controlar ese gasto no es imposible, contando con un termostato podemos regular la temperatura de un modo inteligente y mejorar la eficiencia energética pero ¿cómo elegir el más adecuado?

Los termostatos miden más que la temperatura interna, también tienen en cuenta la humedad relativa, la concentración de CO2, para que se mantenga dentro de los niveles adecuados y la temperatura externa. Midiendo estos datos, los termostatos inciden sobre la temperatura de inercia, la mínima que tiene la casa, y la temperatura de confort, que es la que debe alcanzar la casa para estar a gusto. De este modo, siempre que la temperatura de confort y la de inercia no se diferencia más de 5 grados, no estaremos gastando dinero de más.

Existen 6 tipos de termostatos en el mercado: analógicos, digitales programables, inalámbricos, inteligentes, con WIFI o modulantes. Elegir uno u otro depende de la necesidad que tengamos de programar los tiempos de calentamiento del hogar, calibrándolos según nuestros hábitos.

Aunque también es cierto que, cuanto más invirtamos, más ahorro lograremos, puesto que la monitorización de la temperatura será mucho más precisa y detallada, convirtiendo a los termostatos programables digitales y a los termostatos modulantes en los más adecuados si nuestra caldera los permite. Lo ideal es que el aparato sea de gama media-alta y que cuente con las siguientes características:

  • Los modelos digitales permiten más que el control de la temperatura que realizan los analógicos, cuentan con funciones como en control remoto con el que se logra una mejor gestión y una mayor adaptabilidad a las necesidades.

  • Geoubicación. Con ella el termostato interactúa con el smartphone, reconoce su posición cuando salimos de casa y activa la calefacción cuando nos acercamos a casa.

  • Control y gestión del consumo. Así se establece un máximo de gasto para no llevarnos sorpresas a fin de mes.

  • Detección de presencia. Con este sensor el termostato solo activa la calefacción si hay personas en casa y la apaga si no hay nadie.

  • Vacaciones y ausencias. Permite suspender la programación cuando nos vamos varios días y sin tener que borrar nada de lo programado.

  • Control de válvulas termostáticas. Esto permite controlar la temperatura de cada habitación independientemente y a distancia.

  • Anticongelante, para establecer una temperatura mínima que evite daños por heladas.

  • Verano e invierno. Para gestionar tanto la calefacción como la refrigeración.

  • Apertura de ventanas. Que cuente con un sensor que apague la calefacción cuando se abran las ventanas.

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Escrito por Electroclub

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